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Cómo armar un fotolibro que se disfrute de verdad

Un buen fotolibro no es el que tiene más fotos: es el que se puede mirar de principio a fin sin saltear páginas. Cómo lograrlo.

· 7 min de lectura · FocoTienda

Las tres reglas que más cambian el resultado: una sola foto protagonista por doble página, ordenar por historia y no por fecha, y sacar el 70% de las fotos que pensabas poner.

El error más común al armar un fotolibro es tratarlo como una carpeta: meter todo lo que existe. El resultado es un libro que nadie mira dos veces. Un fotolibro funciona cuando tiene ritmo, y el ritmo se consigue sacando.

1. Elegí menos fotos de las que pensás

Si tenés 400 fotos de un viaje, el fotolibro no lleva 400. Lleva entre 60 y 100. La forma más fácil de llegar ahí es hacer tres pasadas:

  1. Primera pasada: marcá todo lo que te gusta, sin pensar. Vas a quedar en la mitad.
  2. Segunda pasada: de las que quedaron, sacá las repetidas. Si hay cinco fotos del mismo momento, quedate con una.
  3. Tercera pasada: sacá las que solo entendés vos. Si una foto necesita explicación para tener sentido, no funciona en el libro.

2. Una protagonista por doble página

Cuando abrís el libro, ves dos páginas al mismo tiempo. En ese par tiene que haber UNA foto que mande y, si acaso, dos o tres chicas que la acompañen. Si ponés seis fotos del mismo tamaño, el ojo no sabe dónde parar y pasa de largo.

Momento del libroCómo armar la página
Apertura de capítuloUna sola foto a página completa
DesarrolloUna grande + dos o tres chicas
Momento fuerteUna foto a doble página, cruzando el centro
CierreUna sola foto, con aire alrededor

Un detalle práctico: cuando una foto cruza el centro del libro, evitá que una cara quede justo en el pliegue.

3. Ordená por historia, no por fecha

El orden cronológico es cómodo pero suele ser aburrido: mezcla lo importante con lo intrascendente porque pasaron el mismo día. Probá agrupar por lugares, por personas o por momentos, y dentro de cada grupo sí respetá el orden.

Y arrancá fuerte: la primera doble página define si alguien sigue mirando. Poné ahí tu mejor foto, no la primera que sacaste.

4. Dejá aire

Las páginas con margen blanco alrededor de las fotos se ven mejor que las que van llenas de borde a borde. El aire no es espacio desperdiciado: es lo que hace que cada foto respire y se lea como algo elegido.

Alterná: una página cargada, una tranquila. Si todas las páginas tienen la misma densidad, el libro se vuelve monótono aunque las fotos sean buenas.

5. Cuidá la tapa

La tapa es lo que va a estar a la vista en la biblioteca durante años. Elegí una foto simple, con un tema claro y espacio libre donde pueda ir el título. Las fotos con mucho detalle no funcionan en tapa: se pelean con el texto.

Antes de confirmar, revisá esto

  • Que ninguna cara quede en el pliegue central.
  • Que las fotos elegidas estén bien enfocadas: en papel no hay zoom para disimular.
  • Que no haya dos fotos casi iguales en páginas seguidas.
  • Que la primera y la última página sean fuertes: son las que más se recuerdan.

En nuestro editor podés armar el fotolibro página por página: elegís la plantilla de cada doble página, subís las fotos y las encuadrás en cada espacio. Podés agregar páginas a medida que avanzás.

¿Listo para armar el tuyo?

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Preguntas frecuentes

¿Cuántas fotos poner en un fotolibro?

+

Entre 60 y 100 fotos para un libro de tamaño estándar. Lo importante no es la cantidad total sino la densidad por página: conviene una foto protagonista por doble página, acompañada como mucho por dos o tres fotos más chicas. Poner seis fotos del mismo tamaño en una página hace que el ojo pase de largo.

¿En qué orden van las fotos de un fotolibro?

+

Conviene ordenarlas por historia (por lugares, personas o momentos) y no estrictamente por fecha, respetando el orden cronológico dentro de cada grupo. El orden puramente cronológico mezcla lo importante con lo intrascendente solo porque ocurrió el mismo día.

¿Qué foto poner en la tapa de un fotolibro?

+

Una foto simple, con un tema claro y con espacio libre donde pueda ir el título. Las fotos con mucho detalle disperso compiten con el texto y hacen que la tapa se vea desordenada. Como la tapa queda a la vista durante años, conviene elegirla aparte y no dejarla para el final.

¿Se pueden poner fotos a doble página en un fotolibro?

+

Sí, y funcionan muy bien para los momentos fuertes del libro. La única precaución es que ninguna cara quede justo sobre el pliegue central, porque ahí la imagen se dobla y pierde definición.

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